Se presentaban
tres músicos que han conseguido un gran equilibrio entre la tradición
y la vanguardia, en particular el clarinetista y saxofonista neoyorquino,
con una gran conocimiento de la música europea y la música
americana.
Así comonzó Byron haciendo gala de su acervo musical,
interpretando como preludio las notas de la obertura de "La gazza
ladra" de Rossini , tras el cual
sonó "I want to be happy" tema que también abre
su último disco Ivey-Divey. Tema que sirvió para mostrar
lo que iba a ser la tónica de un gran concierto. Don Byron mostrando
su brillante control del clarinete, alternándolo incluso en el
mismo tema con un tenor que rendía homenaje a Lester Young y
a Coltrane. Un Jason Morán complejo y sorprendente. Y un Billy
Hart que supo matizar y acompañar las frases de sus compañeros
de viaje.
Tras el intenso
comienzo el trío continuó con una larga introducción
al saxo tenor que derivó en un "Body and Soul" a tempo
lento. Un tema que acabó con una larga coda esta vez con el clarinete.
Tras esta balada Byron solicitó el apoyo del público para
realizar una versión de "Giant steps" en clara referencia
a Coltrane. Los conocidos temas en manos del trío resultaban
conservaban su frescura y se les añadía (principalmente
en las intervenciones de Jason Moran) un momentos de abstracción
moderada, con una manejo muy acertado de las descargas de tensión
y ritmo, apoyadas en la complicidad entre los tres músicos. El
concierto continuó con "Somebody loves me", donde Billy
Hart, con un repaso histórico a la batería moderna durante
su intervención arrancó la ovación de la noche,
ovación a la que se sumaron sus dos compañeros de viaje
musical durante la noche. La noche acabó con "In a silent
way" que empezó con cierto misticismo con el saxo tenor,
para continuar con un brillante solo cargado de fuerza del mismo Byron
al clarinete apoyado por los acentos Billy Hart, y que terminó
con la habitual abastracción y magnetismo de los solos de Jason
Morán.
Los músicos se despidieron finalmente con un breve bis cargado
de ritmo "Leopold, Leopold", terminando de dejar un muy buen
sabor de boca al público que llenaba en un setenta por ciento
el auditorio del "Jhony", y que a buen seguro se fue con sobrados
motivos para afrontar al día siguiente el inicio de la semana
cargados de swing y buenas vibraciones.